Un hallazgo en el Río Tigre sorprendió a un grupo dedicado a la pesca magnética: mientras buscaban objetos metálicos sumergidos, encontraron un antiguo proyectil que estaría fechado en 1946 y que, según sus descubridores, podría estar relacionado con el período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial.
El descubrimiento fue realizado por integrantes de Re Pegados, una cuenta que registra en redes sociales los objetos que recupera de distintos cursos de agua de la Argentina utilizando imanes de gran potencia.
En esta oportunidad, la búsqueda tuvo un resultado distinto al de los restos metálicos que suelen aparecer en ese tipo de expediciones. Del agua emergió una pieza de importantes dimensiones y apariencia militar.
Ante la incertidumbre sobre su origen y, principalmente, sobre la posibilidad de que conservara material explosivo, intervino personal del Centro de Operaciones Tigre (COT). El procedimiento quedó registrado en un video que luego se difundió en redes sociales.
Según se determinó durante la intervención, se trataba de un proyectil inerte, es decir, un elemento sin carga explosiva. De acuerdo con lo señalado por personal del COT y reproducido por los autores del hallazgo, sería específicamente un proyectil de mortero.
La pesca magnética consiste en arrojar imanes de gran potencia a ríos, arroyos, canales y otros cursos de agua para recuperar elementos metálicos que permanecen en el fondo. En una zona con una extensa tradición fluvial y náutica como Tigre y el Delta, esa práctica puede sacar a la superficie objetos sumergidos durante décadas.
Uno de los detalles que más llamó la atención de los integrantes de Re Pegados fue la antigüedad de la pieza. Según explicaron, el proyectil estaría fechado en 1946, por lo que tendría alrededor de 80 años.
A partir de esa fecha, los descubridores plantearon una posible relación con el proceso de desarme posterior a la Segunda Guerra Mundial, conflicto que finalizó en 1945. Esa hipótesis corresponde a los responsables del hallazgo y no fue corroborada de manera independiente.
Aunque la fecha permite ubicar la pieza en un período inmediatamente posterior a la guerra, no existen hasta el momento elementos que permitan afirmar que el proyectil haya sido utilizado durante el conflicto ni establecer cómo terminó en el Río Tigre.
El dato central en materia de seguridad fue que el elemento resultó inerte. De todas maneras, ante el hallazgo de municiones o artefactos de posible origen militar fuera de ámbitos controlados, la determinación sobre su peligrosidad debe quedar en manos de personal especializado.
Una vez despejada la preocupación inicial, los integrantes de Re Pegados buscaron darle a la pieza un destino vinculado con la conservación histórica y, por ese motivo, intentaron donar el proyectil al Museo Naval de la Nación, que funciona en Tigre.
La propuesta no prosperó. Según relataron los propios descubridores, la institución rechazó recibir el objeto como donación, por lo que el proyectil no pasó a formar parte de su colección.