Después de meses de tensión, paradas de planta y negociaciones fallidas, Fate cierra de manera definitiva sus operaciones en la Argentina tras más de 80 años de historia. La decisión marca un punto de quiebre para la industria del neumático y enciende señales de alarma sobre el presente del sector manufacturero local.
La compañía, uno de los principales fabricantes de cubiertas del país, arrastraba un deterioro productivo y financiero en un escenario signado por la apertura comercial, el derrumbe del mercado interno y un conflicto prolongado con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (Sutna).