miércoles 15 de abril de 2026 - Edición Nº1687

ATR | 14 abr 2026

Economía e industria

Cierres, despidos y concursos: la industria textil argentina se cae a pedazos

La producción cayó un 22,6% interanual y se perdieron más de 20.000 empleos desde fines de 2023. Viamo, Cocot, Kevingston y otras marcas ya sienten el golpe.


La industria textil argentina atraviesa una crisis sin freno. Según datos del Indec, en febrero el sector de textiles, prendas de vestir, cuero y calzado registró una caída interanual del 22,6% en su nivel de producción, mientras que la fabricación de productos cayó un 33,2% y la producción de tejidos y acabado de textiles se desplomó un 47%. La capacidad instalada se encuentra en su mínimo histórico y la destrucción de puestos de trabajo ya supera los 20.000 desde fines de 2023.

El diagnóstico es compartido por todos los actores del sector: la mayor competencia de productos importados y la fuerte caída del consumo generaron un combo explosivo que se traduce en números en rojo. En ese contexto, la marca Ona Saez lanzó la iniciativa "Cerramos", que busca dar visibilidad a emprendedores y diseñadores al borde del cierre. Su director de contenidos, Sebastián Guajardo, cuestionó las políticas del Gobierno y advirtió sobre una crisis que no da señales de detenerse.

Las marcas que no resistieron

Los cierres y concursos se acumulan. La marca de indumentaria básica Dfac anunció el cierre de sus operaciones y la liquidación total de su stock luego de poco más de dos años desde su lanzamiento. La empresa explicó que las marcas con las que trabajaba pasaron a importar y no tuvieron más opción que cerrar la fábrica.

Lannot S.A., dueña de la marca Viamo, ingresó en concurso preventivo de acreedores tras admitir que no puede hacer frente a sus obligaciones por una caída de hasta el 50% en las ventas. La empresa, que llegó a contar con más de 25 sucursales, hoy opera con una estructura reducida de poco más de 70 empleados.

Cocot, Kevingston y Reebok también en problemas

La fábrica textil de Cocot y Dufour, ubicada en el barrio porteño de Parque Chas, cerró sus puertas y dejó sin trabajo a sus últimos 140 empleados. En su momento de mayor actividad, la planta ocupó a más de 500 operarios.

Ted Bodin, especialista en ropa femenina, y Fantome Group —fabricante de Kevingston, Kappa y Reebok— pidieron el concurso preventivo para reestructurar sus deudas. Esta última empresa señaló la pérdida de contratos por la decisión de sus clientes de reemplazar producción local por importaciones, y apuntó además a los aumentos sostenidos en los costos de insumos, energía y salarios, junto con una alta carga impositiva que deterioró su competitividad frente a los productos del exterior.

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