La Asamblea Socioambiental de Ituzaingó denunció que las tareas de limpieza que el Municipio realiza con maquinaria pesada en el Arroyo Soto, en la localidad de Villa Udaondo, dañan la vegetación, las riberas y el hábitat de distintas especies del humedal. La organización pidió paralizar los trabajos y elaborar un plan de mantenimiento que contemple las características ambientales del lugar.
El conflicto se concentra en el tramo del arroyo que atraviesa el sector entre el predio del INTA y el barrio Procrear. Allí, según la Asamblea, las máquinas removieron vegetación de las márgenes e "ingresaron directamente al cauce de agua, incluso en sectores que las autoridades municipales se habían comprometido a preservar", así lo afirmó Marcelo Swier, integrante de la organización.
Los trabajos fueron anunciados como parte de las tareas de limpieza y prevención de inundaciones. La Asamblea aclaró que no se opone al mantenimiento del arroyo. Swier incluso reconoció que "hacía cinco años que el arroyo no se limpiaba".
Según la organización, las intervenciones pueden destruir refugios de la fauna, entre ellos los de las tortugas acuáticas que habitan el arroyo, y provocar erosión en las márgenes. También advirtieron sobre el desmoronamiento de tierra hacia el cauce y la acumulación de sedimentos, que podrían afectar la capacidad de escurrimiento. "La vegetación de las riberas contribuye a estabilizar el suelo, mientras que las raíces participan de los procesos de infiltración, retención y absorción del agua", indicaron desde la Asamblea.
Los ambientalistas también apuntaron a la normativa local. El 25 de marzo, el Concejo Deliberante de Ituzaingó sancionó la Ordenanza 6627, que declaró "Área de Preservación Ambiental, Productiva, Patrimonial para la Memoria" al predio de la Estación Experimental INTA AMBA. Según el texto de la norma, esa área "comprende el humedal del Arroyo Soto".
"El reclamo no apunta a impedir las tareas de mantenimiento ni a desconocer los problemas de inundaciones que afectan a los barrios cercanos. La discusión gira alrededor de los métodos utilizados, la ausencia de una planificación ambiental suficientemente explicitada y la falta de participación de quienes trabajan en la preservación del espacio", explicó Swier.
Según la Asamblea, el conflicto comenzó en mayo y tomó fuerza en septiembre. En ese momento, sus integrantes convocaron por redes sociales a una jornada de limpieza comunitaria para retirar residuos del humedal, sobre todo plásticos, con tareas manuales que no alteraran la vegetación ni la fauna. Swier relató que, tras la convocatoria, la Delegación Municipal de Villa Udaondo les comunicó que necesitaban autorización para realizar esas tareas.
En ese contacto, "los funcionarios aseguraron que la mayor parte de los trabajos previstos por el Municipio serían manuales, con el objetivo de preservar las condiciones naturales del espacio», recordó. Sin embargo, según su relato, «la situación cambió con el ingreso de maquinaria pesada: desde ese momento venimos denunciando que una topadora comenzó a retirar vegetación de las márgenes y a modificar sectores del humedal que son necesarios conservar".
La organización también denunció "actitudes prepotentes" y "situaciones de agresión" por parte de funcionarios municipales. A fines de septiembre, la Asamblea sostuvo que las autoridades pidieron la intervención de la Policía mientras sus integrantes documentaban los trabajos. Tras reuniones en las que, según los ambientalistas, el Municipio reconoció "problemas de comunicación", el 1 de octubre volvieron a encontrar una topadora en el cauce removiendo vegetación de la margen norte, el sector cuya preservación se había acordado.
La Asamblea afirmó que presentó una queja formal ante el Municipio y que pidió la convocatoria urgente del Consejo Consultivo local. También envió notas a la Gobernación y al Comité de Cuenca del Río Reconquista (COMIREC), del que cuestionó la falta de respuestas.
"Prevenir inundaciones y preservar el humedal no deberían ser objetivos contradictorios», sostuvo Swier, y planteó que las consecuencias de los trabajos «deben evaluarse antes de avanzar con nuevas intervenciones, con la participación de especialistas que conozcan las particularidades del ecosistema".
La organización también expresó su preocupación porque el conflicto enfrenta a distintos sectores del barrio. Según Swier, "se instaló una discusión entre vecinos que reclaman la limpieza del arroyo para prevenir inundaciones y organizaciones que cuestionan los trabajos municipales". Y agregó: "Consideramos indispensable proteger a las viviendas y a las familias de los anegamientos".